09 octubre 2009
30 abril 2009
'¡Ay nanita!': Cuando la psicosis nos alcance

Cual fue mi sorpresa el lunes cuando al encaminarme a mi trabajo a las 6:30 a.m., me topo con una ciudad desierta. No exagero, entré a la misma hora el Viernes Santo y juro que había más autos, y para alguien que llega en bicicleta a su trabajo los autos son algo que no pasa desapercibido. La gente estaba infectada de miedo, con síntomas parecidos: 'cubrebocosis', incremento en el numero de decibeles al hablar del tema, falta de concentración, especulación, extrema higiene, etc. Por un momento juré que si no morian de gripa al menos si lo haría de un infarto. La Placa de Cocos nos hizo el favor de incrementar el nivel de estrés, pues un sismo de esos que tanto aterran a este 'defectuoso' lugar, se sintió dejando un poco más de terror en los ya 'siscados' capitalinos.
Por extraño que parezca, el hecho de que nos receten nueva informacion frecuentemente, aunado a que ya le pego tambien a los 'yunaites' ha calmado un poco la histeria. Pero no falta la anécdota del cuñado, de la prima, del yerno, de la tía política de la hermana de Nabor, el de la orquesta, que esta hospitalizado. La cosa esta en que nada se ve claro, pues para variar sabemos que las cifras positivas las inflan y las que otras las enflacan, digo para que no se vean tan feas.
En fin nos espera un puente indisfrutable pues no se recomienda salir, los más peques de la casa se 'chutaron' un día del niño insípido pues hasta las caricaturas eran cortadas por información federal, los meseros se amarran el cinturón pues no hay propinas, los maestros se pican los ojos, mientras el resto salé a 'perseguir al bolillo', eso si todos con las manitas bien limpiecitas y cubrebocas, aunque sea el mismo que compraron el sabado.
Etiquetas:
ciudad de México,
Histeria colectiva,
influenza porcina
Suscribirse a:
Entradas (Atom)